Tertulias, reuniones, debates, lluvia de
ideas… todas y cada una de ellas terminan focalizándose en un tema común ‘Nuestro
éxito o fracaso en un ámbito de la vida o en ella en sí’. Estos interminables
momentos con mis amistades me han hecho entender las causas de mi éxito y mi
fracaso personal, que sin lugar a duda creo que son comunes entre todos
nosotros’.
Qué, ¿cuáles son estas causas?
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Nuestra
autoimagen y autoestima.
La imagen que tenemos de nosotros mismo es la
clave para la configuración de nuestra personalidad, comportamiento y conducta.
Si tenemos una idea negativa de nosotros mismos nos impedirá triunfar en algún
aspecto de la vida, como también nos impedirá luchar por lo que nos importa ya
que nuestra infravaloración hará fomentar nuestro sentimiento de incapacitación
a la hora de llevar a cabo una meta establecida.
En cambio, si poseemos una autoimagen sólida
y basada en la autoestima, en la que valoramos nuestras virtudes y sacamos la
parte positiva de nuestros errores, facilitará y hará más llano el camino al
éxito. Valorarse, aceptarse y quererse son los fundamentos esenciales para
crear una buena autoestima y por consiguiente estructurar una extraordinaria
autoimagen.
En la acción educativa sucede totalmente lo
mismo, como profesionales debemos tener una fuerte autoimagen ya que nos
permitirá llevar a cabo todos los objetivos que nos hemos establecido en la
acción, también nos permitirá ser más hábiles a la hora de buscar soluciones y
métodos. Aunque lo que creo sumamente importante en nuestro éxito educativo es
capacitar a la persona con la que trabajamos de estas cualidades positivas. Es
necesario dotarla de confianza en sí misma, aceptación, valoración, autoestima para
que en un futuro sea capaz de creerse sus habilidades y realizar todos sus
objetivos establecidos de forma autónoma.
En el proceso educativo es aconsejable tener
presente el concepto de finitud, pero no como un factor limitante sino todo lo
contrario, un factor motivador que fomente la creatividad, soluciones,
metodologías y maneras de hacer infinitas. La finitud no debe paralizarnos sino
que debe despertarnos el espíritu de superación en el momento que no veamos
ninguna posible solución y así poder cumplir con nuestras expectativas
establecidas.


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