El
acompañamiento educativo requiere ante todo de una gran humildad y de respeto a
las personas que se van a acompañar. Esta tarea se debe enfocar en encontrar
diversas vías que ayuden a salir de la limitada zona en que viven. La principal
vía que debe encontrarse es la de su empoderamiento personal, autonomía,
autoridad… para poder coger fuertemente de nuevo las riendas de sus vidas;
aunque ello implique un error. Es preferible que se equivoquen en su elección a
que se tenga que elegir por ellas.
Como
educadores sociales debemos implicarnos en la relación de persona a persona,
sin clasificaciones ni cosificaciones, como también evitar la protección de
nuestros miedos y errores ya que este hecho es el que nos humaniza y acerca a la persona.
Algunos de
los aspectos claves que los educadores debemos tener presentes en el
acompañamiento y así incrementar dicho acercamiento son:
-
Trabajar intensamente a partir de la creatividad
para que el proyecto se construya de manera positiva.
-
Intentar descifrar los mensajes de los demás para
poder interpretar que nos quieren decir. Poner palabras a sus sentimientos,
necesidades, demandas…
-
Ser paciente, acompañar al otro sin esperar nada a
cambio.
-
Acercarse a la otra persona des de lo que es, no
desde la etiqueta que se le asigna.
-
No estar sólo dispuestos a dar sino también a
recibir muestras de afecto, una sonrisa, ternura, un abrazo, sinceridad…
-
Trabajar con nuestra persona, nuestros valores,
nuestras creencias y con nuestra manera de entender la persona con necesidades
sociales.
-
Trabajar nuestra autoimagen y nuestra autoestima.
Una vez
interiorizados estos parámetros establecidos, podemos llevar a cabo el
acompañamiento. Éste se divide en ocho fases distintas:
APRECIAR: Reconocer, saber buscar los
puntos fuertes de las personas, situaciones y contextos.
APOYAR: Sostener el sufrimiento del otro.
SACAR A FLOTE: Hacer
surgir acciones, o revitalizar a personas que se sienten desanimadas.
ACOGER: Hacer sentir a la otra persona en
un entorno amable donde se sienta parte del mismo.
AUTORIZAR: Reconocer su personalidad e
individualidad y facilitar procesos de empoderamiento personal.
CONTACTAR: Establecer fuertes vínculos
con los demás recursos para que la persona no se sienta vulnerable.
ENCONTRAR: Encontrar los componentes
adecuados para la acción educativa: palabra, espacio, momento…
DESPEDIRSE: Dejar que la persona se
marche y lleve a cabo sola su historia de vida.
La
actividad realizada en clase sobre la historia de la Usha me ha hecho
comprender y entender la disposición que debo mostrar a la hora de realizar un
acompañamiento. Esta comprensión viene dada por el hecho de haberme posicionado
detrás de la persona que creía culpable de lo sucedido para posteriormente
defenderlo de su inocencia. Este hecho me ha demostrado que el acompañamiento
requiere una visión muy amplia de la realidad y que independientemente de lo
que crea o defienda debo ofrecer totalmente mi apoyo a toda persona que lo
necesite. No importa el etiquetaje que traiga la persona, los prejuicios que se
tengan sobre ella ya que nuestra misión es verla como una persona, una persona con
un proyecto de vida y a la que debemos dotar de autoridad y empoderamiento para
que pueda llevar a cabo dicho proyecto.
Bibliografía
- PARCERISA,
A.; GINÉ, N.; FORÉS, A. (2010) La educación social. Una mirada didáctica:
relación, comunicación y secuencias educativas en la educación social.
Barcelona: Graó
- PLANELLA,
J. (2003) Fonaments per a una pedagogía de l’acompanyament en la praxi de l’educació
social. Revista Catalana de Pedagogia
[Societat Catalana de Pedagogia]. 2, 13-33



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