jueves, 24 de octubre de 2013

Una mirada cuántica.


En ciertos momentos en la vida nuestra realidad pasa de ser definida y estructural a difusa y borrosa. Esto es debido, en varias ocasiones, a la intromisión de factores externos (entorno, clima, familia, amigos, economía, sociedad…) o internos (carácter, autoestima, seguridad, miedo, disposición, empoderamiento…).
 

Quizás uno de los detonantes de este cambio de nuestra realidad sea la falta de técnica para la observación. La observación nos ayuda a poder predecir e incluso prevenir, ciertas situaciones que quizás deberían ser intervenidas. Por este motivo, a los educadores sociales se nos aconseja desarrollar una buena técnica de observación.

Una técnica de observación basada en desarrollar al máximo los 5 sentidos: Olfato, vista, oído, tacto y gusto. El desarrollo de éstos abarca toda clase de información que nos proporcionará una visión más acertada de nuestra realidad como también la virtud de poderla modificar. Coincidiendo con la metodología aplicada por la física cuántica:

‘Los datos físicos demuestran que un objeto es una simplificación del entorno. Cuando nos fijamos en las partículas atómicas, descubrimos que nuestra manera de observar y la lección de lo que queremos examinar cambia las propiedades de lo que vemos, el entorno’.
 
 

Pero cuidado el hecho de convertirnos en observadores también provoca que nos identifiquemos con los acontecimientos y por consiguiente perder el rol de observador. Esto hace adentrarnos e involucrarnos más de lo que debemos en la intervención que llevemos a cabo, provocando así más dependencia sentimental con las personas que vayamos a trabajar y con su problema en sí. A veces el miedo a sufrir esto hace que no sepamos tratarnos como verdaderos observadores de la realidad que se describe, haciéndonos mantenernos fuera de la intervención, sin poder remediar los acontecimientos.

Por eso, quizás lo mejor sea contrastar observaciones como tantas perspectivas haya. Esto hará más eficaz la modificación de cualquier realidad, de cualquier cambio que nos propongamos porque contaremos con un numeroso apoyo y podremos con más probabilidad cumplir nuestro objetivo.

He aquí un ejemplo de cómo una misma realidad puede ser observada de manera distinta y como la manera de observarla puede modificarla de mejor o peor manera.
 
 
Al fin y al cabo…

‘Cada vez que uno mira la realidad puede cambiarla, lo imprescindible es creérselo.’

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