En
ciertos momentos en la vida nuestra realidad pasa de ser definida y estructural
a difusa y borrosa. Esto es debido, en varias ocasiones, a la intromisión de factores
externos (entorno, clima, familia, amigos, economía, sociedad…) o internos
(carácter, autoestima, seguridad, miedo, disposición, empoderamiento…).
Quizás
uno de los detonantes de este cambio de nuestra realidad sea la falta de
técnica para la observación. La observación nos ayuda a poder predecir e
incluso prevenir, ciertas situaciones que quizás deberían ser intervenidas. Por
este motivo, a los educadores sociales se nos aconseja desarrollar una buena técnica
de observación.
Una
técnica de observación basada en desarrollar al máximo los 5 sentidos: Olfato,
vista, oído, tacto y gusto. El desarrollo de éstos abarca toda clase de
información que nos proporcionará una visión más acertada de nuestra realidad
como también la virtud de poderla modificar. Coincidiendo con la metodología
aplicada por la física cuántica:
‘Los datos físicos demuestran que
un objeto es una simplificación del entorno. Cuando nos fijamos en las
partículas atómicas, descubrimos que nuestra manera de observar y la lección de
lo que queremos examinar cambia las propiedades de lo que vemos, el entorno’.
Pero
cuidado el hecho de convertirnos en observadores también provoca
que nos identifiquemos con los acontecimientos y por consiguiente perder el rol
de observador. Esto hace adentrarnos e involucrarnos más de lo que debemos en
la intervención que llevemos a cabo, provocando así más dependencia sentimental
con las personas que vayamos a trabajar y con su problema en sí. A veces el
miedo a sufrir esto hace que no sepamos tratarnos como verdaderos observadores
de la realidad que se describe, haciéndonos mantenernos fuera de la
intervención, sin poder remediar los acontecimientos.
Por
eso, quizás lo mejor sea contrastar observaciones como tantas perspectivas
haya. Esto hará más eficaz la modificación de cualquier realidad, de cualquier
cambio que nos propongamos porque contaremos con un numeroso apoyo y podremos
con más probabilidad cumplir nuestro objetivo.
He aquí un ejemplo de cómo una misma realidad puede ser observada de manera
distinta y como la manera de observarla puede modificarla de mejor o peor
manera.
Al
fin y al cabo…
‘Cada vez que uno mira la realidad
puede cambiarla, lo imprescindible es creérselo.’



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